martes, 4 de noviembre de 2014

Efectos del crecimiento urbano en la ciudad, y como se ha visto afectado la agricultura.

De una manera general, puede afirmarse que el crecimiento urbano se ha producido por la inmigración y sólo en parte ha sido generado internamente por el incremento natural de su población. Es cierto que en algunas ocasiones la llegada de los inmigrantes y, en la época contemporánea, la disminución de la mortalidad ha mejorado el crecimiento vegetativo urbano. Pero son los inmigrantes quienes han seguido asegurando, en lo fundamental, la expansión de las ciudades.
Los inmigrantes encontraban en la ciudad nuevas oportunidades de empleo. Y se integraban también rápidamente desde el punto de vista demográfico, contrayendo pronto matrimonio con los nativos.
Las migraciones fueron, sin duda, el factor clave en la regulación de las poblaciones urbanas en la sociedad preindustrial. La ciudad necesitaba de la inmigración para mantener su población estable y más aún para aumentarla. Y en muchas ocasiones dicha inmigración era verdaderamente esencial.
a fase de lucha armada de la Revolución mexicana, que en Sinaloa se extendió de 1910 a 1929, aunque no de manera continua ni generalizada, tuvo efectos negativos sobre el conjunto de la economía del estado por diversas razones, como la suspensión de las inversiones para la producción, el retiro de muchos extranjeros con sus capitales, los robos, saqueos, destrucciones y expropiaciones que realizaron los revolucionarios, así como la falta de trabajadores que fueron movilizados para engrosar la tropa de los ejércitos, tanto revolucionario como federal. Entre las pérdidas más sensibles se contó la fábrica de hilados y tejidos El Coloso, en Culiacán, que fue incendiada por los revolucionarios en 1911 porque pertenecía a la familia Redo. Hubo también otras circunstancias adversas que no se debieron directamente a la revolución, como las que indicó el gobernador Iturbe en 1918: la falta de un sistema financiero y la extrema escasez de circulante que obligó al uso del dólar como moneda de curso legal. Sin embargo, la economía del estado no se paralizó ni sufrió tanto como en los estados del centro y en Morelos. La minería sinaloense continuó en actividad y los gobiernos revolucionarios impulsaron cuanto pudieron la producción agrícola.

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